lunes, 12 de abril de 2010

Nambue quiere decir originario del río y es ahí  donde están las voces del tiempo: Cicerón Aguilar, músico

Leticia Bárcenas González / Gabriela G. Barrios García.
Fotos: Gaby Barrios
/Fernando Becerra





Nambue es un grupo de músicos chiapanecos que rescatan los sonidos de antaño para unirlos en un abrazo cómplice con la música de nuestro tiempo. Nos transmiten así, con una nueva voz, el paisaje sonoro en el que nos movemos sin percatarnos. La ceiba y el pino, la montaña y el mar, la selva y la ciudad nos envuelven. Nambue ha iniciado una gira en la que comparte escenario con los músicos tradicionales de los lugares que visita.

El recorrido inició en el municipio de Las Margaritas donde estrechó lazos musicales con los tojolabales; ayer compartió escenario con los tseltales de Oxchuc, el 16 de abril estará con los músicos de municipio de Yajalón, para cerrar con los lacandones de Naha, el corazón de la selva lacandona, el 24 de abril.

Nambue está formado por Andrés Aguilar en las percusiones, Alejandro Burguete en las flautas, Manuel Gómez en el sintetizador, Rodrigo Narcía en el bajo y su líder Cicerón Aguilar en el trabajo creativo, quien afirma que con su obra trata de hacer un homenaje al recuerdo de nosotros mismos, los que compartimos un antecedente lingüístico de nuestra cultura. “Es reencontrarnos con nuestro pasado para comprender nuestro presente y así ir concretando cosas del futuro”.

¿En toda tu música se encuentra la raíz indígena?
Creo que sí. Desde hace aproximadamente 15 años me pregunté qué está ocurriendo, qué hay con el pasado en este país y encontré un baúl de música tradicional indígena; para mí era importante destaparlo. Empecé a investigar qué era la música tradicional, su entorno y qué me brindaba; cuando me di cuenta que estaba dentro de un mar de sonidos, me metí en esa profundidad y encontré que lo que yo buscaba en la música estaba ahí. Ese mar de sonidos me lleva a conocer la gente, ese mundo tan interesante que son los pueblos. Primero me dediqué a escucharla, apreciarla, entenderla, después fue la convivencia con los amigos músicos, ir a sus fiestas y entender ese mundo. Fue como encontrar los hilos conductores de mi vida que andaba buscando siempre. La música viene después.

¿Crees que el folclor determina la cultura de un pueblo?
Tengo entendido que los conservadores al decir folclor nos llevan a interpretar una parte de los colores que tienen los pueblos, de su arte común, popular. Creo que el folklore va ligado con un concepto bien bonito que es el amor a tus orígenes, es donde están las palabras, la comida, sus fiestas, que brotan como borbotones de agua que te encuentras en los manantiales. El folclor es el sabor, como ese picante que le pones a la comida.

¿Cómo evalúas el trabajo musical de Chiapas con el del resto del país?
Valorarlo significa casarlo o interpretarlo con un número y México es tan pluricultural, es un mosaico de contextos distintos. En Chiapas son doce etnias, doce lenguas, bueno, once, una ya muerta, la lengua de los Chiapa. Pero ese mundo que nos rodea nos hace ser diferentes, desde la marimba, los sonidos de los tambores, el cómo hablamos, lo que nos rodea, todo está reflejado en la música. La música chiapaneca tiene un lugar muy especial no solamente en la marimba sino también en la diversidad de compositores que tiene, que le cantan al amor, a la vida, a su entorno social. Chiapas ya tiene un punto importante en el país, ya que músicos como Alberto Domínguez, los mismos hermanos Domínguez, sembraron esa gran fuerza que tenemos los chiapanecos para interpretar la música.

En tu disco Sincretismo usas la lengua chiapa, ¿por qué tu interés en retomarla si ya no existe?
Soy originario de Chiapa de Corzo. Me encuentro con unos textos del siglo XVI de los chiapa en un diccionario de Mario Aguilar Penagos y se me hizo muy interesante llevar a la práctica estos cantos y rezos con música contemporánea, sin perder las texturas que tiene la música tradicional; lo que hago es tratar de hacer un homenaje y un recuerdo a nosotros mismos, a los de la región, que tuvimos un antecedente lingüístico donde está precisamente nuestra cultura. Es reencontrarnos con nuestro pasado para comprender nuestro presente y así ir concretando cosas del futuro.

¿Se puede vivir de la música?
Sí se puede vivir siempre y cuando estés enrolado en eso de la música comercial. Para las personas necias y testarudas como yo, que lo que hacemos no tiene nada que ver con vender, si es un poco difícil. Es triste porque en otros países lo que yo hago y hacen otros amigos en este género, es bien recibido pero aquí es difícil.


¿A qué se dedicaría Cicerón Aguilar si no fuera músico?
Me hubiera gustado ser antropólogo o arqueólogo aunque el otro mundo que me fascina es el diseño de casas, me hubiera gustado ser arquitecto pero escogí la música, donde construimos puentes y sobre todo edificamos cosas del sentimiento.

¿Tienes algún ritual a la hora de componer?
Mi ritual es ver imágenes, ver fotos, imágenes de la tarde. Siempre está incluida en mi mundo la imagen.

¿Eres vouyerista?
En el momento que estamos aceptando ver imágenes, es vouyerismo, ¡pero vouyerismo sexual, no! (Risas).

¿Compartes la idea de que la gente necesita música para vivir?
Sí, el silencio es muy bonito. John Cage maneja el concepto de que el silencio en los seres humanos es importante porque en el silencio hay muchas cosas que nosotros entendemos, el silencio es donde nos encontramos a nosotros mismos; precisamente la teoría de la música es la combinación de sonido con el silencio, cosa que hoy a los músicos se les ha olvidado. El silencio es la forma de expresar de los instrumentos sin golpearlos.

¿Entonces cuál es la finalidad de la música?
Transmitir nuestro lenguaje. Los seres humanos siempre estamos buscando sonidos. Cuando estamos solos, salimos y buscamos platicar con alguien, ese momento de comunicación es el sonido y nos gusta. Bach decía “si no hay música estamos muertos”. Hell decía "Adoro a mi madre porque siempre me cantaba." Desde que nacemos estamos bajo ese arrullo, incluso el hablarnos ya es un canto. Por eso recomiendan que cuando las mujeres se embarazan escuchen música, la que sea. Algunos recomiendan música clásica, no, yo digo la que comparta la familia, sea Chico Che, Rigo Tovar, música ranchera, la que sea, porque es el mundo donde va a vivir. No vas a poner música clásica en una familia que escucha Rigo Tovar u otra música como la norteña. Ahí es donde el niño ya comienza a entender dónde va a nacer, ese mundo que lo va a rodear. Siempre tengo presente en la mente las radionovelas porque mi mamá las escuchaba y mi papá oía su programa favorito todos los días: Tres patines, ese mundo de carcajadas que era fascinante aunque yo no lo entendía porque era un niño, pero como veía que mi papá se reía yo también lo hacía. Es una necesidad.

¿Y tú te escuchas?, ¿escuchas tu música?
(Risas) Buena pregunta. Para mí ha sido muy difícil escucharme. Cuando lo hago, me critico y digo lo hubiera hecho de otro modo. Por eso a veces prefiero no escucharlo, sin embargo, otras veces digo sí porque es reconocer lo que tu ser hace y que te conduce a otros mundos.

¿Disfrutas más arriba o abajo del escenario?
Me fascinan las dos cosas. Me pongo muy nervioso al estar en el escenario pero lo hago muy contento porque es el camino de la expresión, no solamente puedes hacerlo en el estudio sino también tienes que vivirlo. Disfruto mucho arriba pero también abajo, oír la música, ver a otros tocar me encanta.

¿Qué música escucha Cicerón?
Música diversa. Me gusta mucho el rock progresivo porque ahí se refleja todo lo que yo busco, me gusta la música tradicional porque siento que me encierra en un circuito y me mantiene tenso, me hace digerir lo que pienso. Cicerón escucha rock progresivo, música tradicional y jazz.

¿Cuál es el elemento distintivo en tu trabajo?
Juego con tres lenguajes. Me gusta reinterpretar dos mundos: la epistemología porque creo que si no tenemos ciencia no tenemos verdad y no tenemos creencia, la hermenéutica porque a partir de ahí construimos un lenguaje que no todos tenemos desarrollado, pero yo estoy aprendiendo. Cuando me di cuenta qué era entender esas dos cosas aún me faltaba un elemento más, que es la gracia divina de lo que veo.

Fuera de la música ¿qué te apasiona?
Me apasiona el cine, la realización de documentales de video, la foto, correr con mi perro, leer.

¿Qué te da miedo?
Me doy miedo. Cicerón a veces se tiene miedo por eso acudo más a los libros.

¿Cuáles son los fantasmas de Cicerón?
Son muchos. Todos tenemos fantasmas que nos hablan, nos balbucean, nos dicen mentiras y verdades, nuestros propios monstruos que tenemos adentro, es ese yo que allá dentro está, entonces dices: estoy haciendo las cosas bien o las estoy haciendo mal.

¿Con quién compartes tus afanes musicales?
Conmigo mismo, para que entienda qué es lo que estoy escuchando y pensando porque sino me vienen ideas distintas, no la aprecio en colectivo.

¿Y tus afanes amorosos?
(Risas) Con mi familia, con mis hijos, mi perro, mis amigos, creo que lo comparto con todos ellos.

¿Cuáles son las obras mejor logradas de Cicerón y cuáles han sido un desastre?
¡Uyyy! Creo que todas han sido un desastre. Dentro de toda mi obra, creo que Nambue es fabulosa y Sincretismo también me gusta mucho, al igual que la pieza Recuerdos, siento que ahí encontré el alma de la vida, ese espacio amoroso conmigo mismo.









¿Tienes manías?
Sí, tengo una manía muy “locochona”, comprar discos. Aunque ahora se puede bajar mucha música de internet, todavía me sigo comprando discos.

¿Héroe en la vida?

Mahatma Gandhi.

¿En la música?
Johann Sebastian Bach y Peter Gabriel, bueno también Pink Floyd pero me gusta más Peter Gabriel.

¿Caminas en solfeo o te vas por la improvisación?
Cicerón camina en la improvisación, no me gusta mucho ya el solfeo, creo que ahí está el meollo de mi música, no atarse al papel. Digo: me lanzo al vacío, hay que hacerlo.

¿En el amor te comunicas con música y canto o con el silencio?
Con las dos cosas, con canto y con silencio. A veces más vale callar que hablar. Guardar silencio.

¿Cuál es la diferencia entre Nambue y tu anterior trabajo?
Nambue encuentra el entendido de las culturas de Chiapas y Sincretismo habla de una región basta de culturas, esas son las diferencias. Nambue quiere decir originario del río, de ahí parto, es la columna vertebral que pasa por todo Chiapas, es donde emerge prácticamente la cultura, de ahí parte la montaña, la selva, el mar, por eso siempre he dicho que dentro de ese Nambue están las voces del tiempo.

¿Cuál es tu búsqueda al fusionar elementos de antaño con los contemporáneos?
Que para entender un presente necesitamos justificar nuestro pasado, entonces, a través de ese ejercicio creo que podemos hablar de rock chiapaneco o de lo que uno quiera, no encasillarlo, es música y creo que los elementos del pasado son fundamentales para que podamos entender mejor la historia.

¿Con la fusión de elementos indígenas y mestizos?
La cultura mestiza no se toma en cuenta y es el valor histórico que tiene México. Los indígenas son fundamentales, son los horcones que están sosteniendo esta nación y mucho del planeta, pero también la presencia mestiza es importante, somos parte de ese ejercicio que se da hoy día para que este país crezca, el mestizo es fundamental y su voz debe ser escuchada.

¿Cómo te has ganado la confianza de los músicos tradicionales, siendo un mestizo?
En la zona de Zinacantán llevo trabajando 12 años, pero cuando entré a ese mundo me costó muchísimo. ¿Cómo entrar? Tocando la puerta, decirles la neta, ir una, dos, tres, cuatro veces, las que sean necesarias. Ahora tengo compadres, tengo ahijados en los pueblos y eso me llena de gratitud e incluso presido la mesa directiva en las fiestas tradicionales de la lacandona, para mí ha sido un honor.

¿Has tenido algún incidente?
Sí, hemos tenido incidentes como no permitirnos quedarnos en la fiesta o por llevar a algún amigo se le fue un flashaso, eso en la parte indígena más fuerte; en la presencia mestiza es más noble el trato, están más acostumbrados a todo eso.




PERFIL

Edad: 44 años
Lugar de nacimiento: Chiapa de Corzo, Chiapas
Número de hermanos: Cinco
Número de hijos: Dos
Estado Civil: Casado
Pasatiempos: Música
Comida preferida: Pepita con tasajo
Película: El lado oscuro del corazón
Canción: Sincretismo
 





EN CORTO

Ritmo: Fuerza
Ceiba: Grande
Memoria: Pasado
Río: Grande
Fusión: Música
Tradición: Inicio
Guitarra: Música
Tiempo: Único
Cultura: Todo
Mar: Grande
Imagen: Hoja


*Publicado en El Heraldo de Chiapas el 26 de marzo del 2010.

viernes, 26 de marzo de 2010

Para amarte mejor

Para Alejandro Lobo, por su cumpleaños. ¡Felicidades!

Me acordé de vos, amado mío
y al bosque a buscarte corrí
me gusta el brillo de tus dientes
la pelambre de más en tu cuerpo
o el pelo de menos en tu frente
me gusta el hambre de tu boca
la fuerza de tus garras
y el olor de tu semen.
Por eso siempre vuelvo
a devorarte el corazón.

Lety Elvir

viernes, 19 de febrero de 2010

Padre

Desciendo... Llego al fondo donde mis manos atrapan el vacío, te has ido y no volverás. Lo sabía antes de esa tarde, pero me negaba a no tener más el consuelo de tu abrazo, a no escuchar tu voz llena de sabiduría. Tu no decir de ahora me ensordece, lloro este abandono en el que me has dejado.

Quiero embriagarme de olvido, nadar en el mar taciturno que deseabas visitar y sentir que el agua me invade como cáncer en el alma. Me dueles en el cuenco de los ojos, vacío hiriente de tu ausencia.

Algo debo hacer para sobrevivirme, para no ser más esta sombra vagabunda en que me he convertido, para quitar el luto que me viste por dentro mientras mi rostro sonríe a los transeúntes que mi paso encuentra.

Grito y sólo muros invisibles de silencio me escuchan. ¿Alguna vez tuviste idea de lo que significas para mí?

Leticia Bárcenas González

martes, 29 de diciembre de 2009

Blogoterapia

Los blogs -bitácoras o diarios electrónicos que pueden leerse en Internet- han cundido como plaga biblica. El fenómeno podría tener una sencilla explicación: la llamada "escritura expresiva" tiene importantes beneficios sobre la salud. Si bien los científicos, terapeutas y escritores siempre han sabido de los beneficios psicológicos que conlleva escribir sobre experiencias, sentimientos y pensamientos propios, las más recientes investigaciones concluyen que, además, esta práctica mejora la calidad del sueño y la memoria, potencia la actividad de los glóbulos blancos y acorta el tiempo de convalecencia después de una cirugía.


Fuente: Revista Algarabía. Número 50. Año VII. Pg. 12.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Esto debió ser un cuento de Navidad








Para los que aman las canciones navideñas
y los que no, también.









- Ya no te amo. Al escucharlo, ella lo vio por un instante a los ojos, tomó su bolso y abandonó el café que muchas noches había sido el refugio de ambos.

Era 23 de diciembre, las calles estaban llenas de luces que reflejaban el andar incansable de los transeúntes, que salían con bolsas de regalos y artículos para preparar la fiesta de Nochebuena.

Ella caminó largas cuadras, se alejó del café y del estacionamiento donde había dejado su auto, siguió sin rumbo, al sentir el aire frío en sus mejillas recordó la primera vez que ambos pasaron la tarde juntos, la vista se le nubló y sintió en su rostro humedad, miró hacia arriba pensando que era un chubasco repentino, la noche estaba despejada, tardó en darse cuenta que era ella la que provocaba esa humedad, eran sus ojos, siguió caminando con dificultad.

El dolor en sus pies y la soledad de las calles la hizo tomar un taxi, el trayecto le pareció eterno, el taxista que había equivocado el camino, llevaba en la radio música de navidad, por primera vez desde hace mucho tiempo ella no prestaba atención, si eso le hubiese pasado unas horas antes habría pedido al taxista que apagara su radio, no soportaba esas canciones, todo lo que fuera Navidad le producía una especie de alergia en el cuerpo que la desquiciaba.

Cuando era pequeña adoraba la Navidad, esperaba con ansias esa fecha no sólo por los regalos sino porque disfrutaba decorar con su madre la casa, ambas llenaban de motivos navideños cada rincón; con el paso del tiempo esa ilusión se esfumó, por las frustradas navidades que no eran como ella esperaba o porque las desgracias familiares llegaban antes de esa fecha, que se acentuaron con la muerte de sus padres.

Con el tiempo dejó de anhelar esa celebración, se mantenía al margen de cualquier festejo, aunque las desgracias que rondaban en su familia habían quedado atrás, ella aún conservaba el pesimismo de que algo negativo pasaría.

Bajó del taxi. Al entrar a la casa abandonó sus cosas en el piso, comenzó a quitarse la ropa que fue dejando a su paso, se metió a bañar y el agua comenzó a sacarla del letargo en el que se encontraba, ¿por qué? Se preguntaba una y otra vez, sus respuestas no la consolaban. Salió de la ducha, se puso la pijama y se quedó dormida.

Su alarma la despertó a las cinco de la mañana, olvidó cambiar la hora, no tenía que ir a la oficina. Se levantó asustada, en ese momento todos los recuerdos de la noche anterior se le cayeron a los hombros que la hizo volverse a dormir. La llamada de su hermana la despertó de nuevo al medio día, la invitaba a cenar esa noche, lo hacía todos los años a pesar de que sabía que ella no llegaría. Colgó y volvió a cobijarse en el edredón.

Se levantó un par de veces a tomar agua y al baño, su cama la había convertido en su refugio. La noche cayó de nuevo. Desde su habitación, entre sueños escuchaba el ruido de sus vecinos y el movimiento constante de los autos. Ella trataba de conciliar el sueño una vez más cuando de repente las notas de una canción se filtraron entre el bullicio, cada vez más intenso: ...help to make the season brigth, Tiny tots with their eyes all aglow, will find it hard to sleep tonight...

La melodía la hizo incorporarse y abrir la ventana para escucharla mejor, las notas se hicieron más fuertes: ...and every mother´s child is goning to spy, to see if reindeer really know how to fly...

Mientras escuchaba se sentó en el sofá rojo que estaba junto a la ventana de su cuarto y cerró los ojos: ...although is been said many times, many ways, a very Merry Christmas to you... Al escuchar la última estrofa abrió los ojos y comenzó a sonreír, sorprendida ante ese hecho se dirigió al espejo, ante su incredulidad sonreía; salió del cuarto y buscó entre sus discos de vinil uno que había sido regalo de su padre, prendió la tornamesa y mientras el disco giraba mantenía la sonrisa en su rostro. No podía creer lo sucedido, como algo que le producía un fuerte malestar ahora la consolaba. El disco terminó y ella volvió a la cama.

Al día siguiente se levantó hasta al medio día, tomó un taxi y fue por su auto que había dejado abandonado en el estacionamiento, se dirigió a la casa que antes era de sus padres y que ahora ocupaba su hermana con su familia, comió con ellos y sin muestra de mayor entusiasmo permaneció ahí hasta entrada la noche.

Pasó una semana. Su única amiga la llamó para verse y tomar un café, ella omitió hablar de él, se concentró en escuchar a su amiga que le comentaba los pormenores de su cena en la casa de sus suegros. Se despidieron. Como era aún temprano, decidió caminar por el centro, pasó frente a una tienda de discos, entró. La melodía que se escuchaba por toda la tienda, era un villancico, le hizo recordar la experiencia de la otra noche. Se dirigió al aparador de cds navideños, hizo cuentas y le alcanzaba sólo para dos.

Llegó a su casa, se puso cómoda y abrió un cd, acostada en su cama se puso los audífonos y se quedó dormida escuchando a Ella Fitzgerald cantando White Christmas. Al siguiente día abrió el otro y lo puso a todo volumen.

Una semana después volvió a la rutina: levantarse a las cinco, preparar el desayuno, salir a caminar, regresar a bañarse para dirigirse a la oficina. Mientras los días transcurrían no dejaba de escuchar canciones de navidad, esperó con ansias el siguiente pago y se dirigió esa misma tarde a la tienda de discos, compró los otros tres que había dejado la vez anterior que visitó el lugar. Abrió uno en el estacionamiento y lo puso en el reproductor de su auto.

Encontró un sitio Web para descargar música e hizo una recopilación de melodías navideñas, de una sola canción buscaba las versiones que existieran y los colocaba en un archivo, rentaba películas con la misma temática, las reproducía a un alto volumen y seguía con sus labores, solo cuando escuchaba alguna canción se dirigía corriendo al televisor para escuchar con atención.

Las fiestas habían pasado y ella continuaba comprando cds de ese tema, hasta que ya no hubo ninguno que no tuviera, abandonó esa tienda y comenzó a visitar otras en su búsqueda de conseguir más cds, agotadas las opciones, frecuentaba tianguis donde aún vendían lps, como si fuera una experta coleccionista comenzó a comprarlos y continuó con cassetes.

Llegó el verano y ella se negaba a escuchar otra cosa que no fuera música de navidad, después de buscar en la red las más diversas interpretaciones de una misma canción de ese género, comenzó a buscarlas no sólo en inglés (sus favoritas) sino en español, en francés, en japonés, en italiano y hasta en ruso.

En su trabajo, en el auto y en su casa, escuchaba esa música. Se había vuelto una obsesión, los otros discos los había abandonado por completo incluso cuando salía a caminar llevaba su ipod con villancicos porque sentía que le ayudaba a acelerar el paso y caminar más kilómetros.

Sabía de memoria los nombres de cada uno de los cantantes que tenía en su basta colección, hasta tarareaba las melodías sin un mínimo error, su inglés se había perfeccionado.

Vinieron otras navidades y sólo asistía a la cena de su hermana con el bolso cargado de cds que escuchaba todo lo que duraba la cena, la primera vez que su hermana la vio llegar se alegró y tanto ella como su esposo y sus hijos sorprendidos la observaron colocar un disco de Frank Sinatra que iniciaba con la canción A Merry Little Christmas.

Con la llegada de cada navidad su colección aumentaba, tenía un mueble con innumerables discos, lps y cassetes. Si alguien osaba en preguntarle por qué esa obsesión por tener ese tipo de música, ella sólo se encogía de brazos y sonreía. Jamás se dibujó tristeza en su rostro. Su enorme colección la convirtió no sólo en una mujer excéntrica ante los demás sino en un personaje famoso.



Sofía ha envejecido. Los vecinos la llaman Doña Eterna “N” o Doña Perpetua Navidad, cuando escuchan salir de su enorme casa las notas de un villancico en plena primavera.


Gabriela G. Barrios García.