viernes, 19 de febrero de 2010

Padre

Desciendo... Llego al fondo donde mis manos atrapan el vacío, te has ido y no volverás. Lo sabía antes de esa tarde, pero me negaba a no tener más el consuelo de tu abrazo, a no escuchar tu voz llena de sabiduría. Tu no decir de ahora me ensordece, lloro este abandono en el que me has dejado.

Quiero embriagarme de olvido, nadar en el mar taciturno que deseabas visitar y sentir que el agua me invade como cáncer en el alma. Me dueles en el cuenco de los ojos, vacío hiriente de tu ausencia.

Algo debo hacer para sobrevivirme, para no ser más esta sombra vagabunda en que me he convertido, para quitar el luto que me viste por dentro mientras mi rostro sonríe a los transeúntes que mi paso encuentra.

Grito y sólo muros invisibles de silencio me escuchan. ¿Alguna vez tuviste idea de lo que significas para mí?

Leticia Bárcenas González

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